Micotoxinas
Las toxinas de un análisis de micotoxinas
Un análisis de micotoxinas devuelve una lista de compuestos con un número al lado de cada uno. El número es lo fácil. Lo que decide su significado es qué toxina se ha detectado, porque los hongos que la producen, las vías de exposición realistas y los órganos afectados cambian mucho de una a otra.
Una ocratoxina A elevada suele reflejar el consumo de café, vino y cereales. Un tricoteceno macrocíclico detectado apunta a un edificio con daños por agua. Esos dos hallazgos piden respuestas totalmente distintas, y por eso la identidad de la toxina aporta más información que su concentración.
La ocratoxina A es una micotoxina tóxica para el riñón que producen varias especies de Aspergillus y Penicillium. Es la micotoxina que más se detecta en la orina humana en todo el mundo, y en la mayoría de las personas la exposición es alimentaria y no ambiental. Un resultado alto confirma la exposición, pero por sí solo no indica si procede de la comida o de un edificio con daños por agua.
Los tricotecenos son una gran familia de inhibidores de la síntesis de proteínas que producen varios géneros de hongos. La distinción que importa en la práctica clínica separa los tricotecenos macrocíclicos, producidos por Stachybotrys chartarum y muy asociados a edificios con daños por agua, de los tricotecenos más simples de Fusarium, como el deoxinivalenol, que forman parte habitual de una dieta con cereales.
La gliotoxina es una micotoxina inmunosupresora que produce principalmente Aspergillus fumigatus. Anula el estallido oxidativo que usan los neutrófilos para matar a los organismos invasores, y por eso actúa como factor de virulencia durante una infección. Un resultado positivo plantea una pregunta que las demás micotoxinas no plantean: si el hongo está creciendo dentro del cuerpo además de en el edificio.
Las aflatoxinas las producen Aspergillus flavus y Aspergillus parasiticus, sobre todo en frutos secos, maíz y especias almacenados. La aflatoxina B1 es el carcinógeno hepático natural más potente que se conoce, y es el único grupo de micotoxinas que la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer incluye en el grupo 1, carcinógeno para los humanos. La exposición es casi siempre alimentaria y no ambiental.
La zearalenona es una micotoxina de Fusarium que se une a los receptores de estrógenos y se comporta como un estrógeno no esteroideo. Es un contaminante de los cereales y no un producto del moho de interior, y su importancia está en la alteración endocrina, a diferencia de la toxicidad orgánica que define a la ocratoxina A o a las aflatoxinas.
La citrinina es una micotoxina tóxica para el riñón que producen varias especies de Penicillium, Aspergillus y Monascus. Suele aparecer junto a la ocratoxina A porque los hongos productores y los alimentos afectados coinciden. Su fuente más característica es la levadura roja de arroz, un suplemento en el que el organismo productor se cultiva de forma deliberada.
¿Tienes un análisis que no sabes interpretar?
El intérprete gratuito de informes de laboratorio lee los análisis de micotoxinas junto con las puntuaciones ERMI y HERTSMI-2 del edificio y los marcadores inflamatorios de la enfermedad por biotoxinas, y explica con palabras sencillas qué indica cada valor. La guía sobre el análisis de micotoxinas en orina explica lo que estos análisis pueden y no pueden demostrar.