Cómo identificar el moho tóxico en casa

Una guía práctica para reconocer las especies de moho peligrosas, entender los análisis profesionales y saber cuándo tu entorno puede estar afectando a tu salud.

No todo el moho es igual

Existen más de 100.000 especies de moho y la mayoría son inofensivas. Unas pocas, sin embargo, producen micotoxinas, compuestos tóxicos que pueden desencadenar respuestas inflamatorias crónicas en personas genéticamente susceptibles, alrededor del 24 % de la población.

Las cinco especies más asociadas a la enfermedad por biotoxinas son las que analiza el panel HERTSMI-2, la prueba ambiental de referencia para los profesionales que tratan el CIRS.

Para una mancha que puedas ver, el detector de moho gratuito valora hasta tres fotos en busca de posible moho y nombra los grupos de especies a los que más se parece.

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Las cinco especies que más importan

Aspecto

Colonias viscosas de color negro verdoso oscuro, a veces gris negruzco, con una superficie húmeda o brillante.

Dónde crece

Pladur, placas de techo, madera y cartón. Siempre necesita una humedad sostenida, y no le basta con un aire húmedo de forma pasajera.

Por qué es peligroso

Produce satratoxinas (tricotecenos macrocíclicos), que están entre las micotoxinas más potentes que se conocen. Provoca la muerte de neuronas en las vías olfativa y visual.

Señal clave

Nunca crece sobre superficies secas. Si ves moho negro en el pladur, casi siempre hay una entrada de agua detrás de la pared.

Una puntuación HERTSMI-2 de 2 o más es preocupante
Aspecto

Colonias pequeñas entre verde oliva y marrón, a veces con bordes verde azulado, de textura polvorienta o aterciopelada.

Dónde crece

Paredes húmedas, aislamiento, conductos de climatización, la base de alfombras y moquetas y las juntas del baño.

Por qué es peligroso

Produce esterigmatocistina, un potente carcinógeno que altera el sistema inmunitario. Es uno de los mohos de interior más comunes del mundo.

Señal clave

Suele aparecer detrás del papel pintado, dentro de tabiques y en conductos de climatización, donde no se ve sin una inspección.

Una puntuación HERTSMI-2 de 2 o más es preocupante
3

Aspergillus penicillioides

Aspecto

Colonias polvorientas, de color beis claro a verde oliva, muy pequeñas y fáciles de pasar por alto.

Dónde crece

Ambientes con poca humedad, ya que puede crecer con una humedad relativa de solo el 70 %. Aparece en el polvo, el papel, el cuero, los libros viejos y la ropa guardada.

Por qué es peligroso

Produce varias proteínas alergénicas y micotoxinas. Prospera donde otros mohos no pueden, lo que lo convierte en un contaminante de interior persistente.

Señal clave

No necesita daños por agua visibles y puede colonizar cualquier espacio con una humedad elevada.

Una puntuación HERTSMI-2 de 2 o más es preocupante
Aspecto

Primero blanco, después verde oliva a marrón oscuro, con una textura algodonosa o pelosa.

Dónde crece

Pladur dañado por el agua (sobre todo su cartón), cartón mojado y estructuras de madera.

Por qué es peligroso

Produce quetoglobosinas y quetomina, micotoxinas que inhiben la división celular. Suele aparecer junto a Stachybotrys en edificios con daños por agua.

Señal clave

Produce un olor a humedad intenso y característico. Si tu edificio huele a humedad, es probable que Chaetomium contribuya.

Una puntuación HERTSMI-2 de 2 o más es preocupante
5

Wallemia sebi

Aspecto

Colonias secas y polvorientas, de marrón a marrón oscuro, muy pequeñas y granulosas.

Dónde crece

Alimentos secos, cereales almacenados, el polvo de casa, los filtros del aire acondicionado y las fibras de las moquetas. Prefiere condiciones algo secas.

Por qué es peligroso

Produce walleminol y walleminona. Es muy alergénico y se asocia a inflamación respiratoria.

Señal clave

Está en el polvo depositado de la casa y no forma colonias visibles. Solo se detecta con un análisis de polvo en laboratorio (ERMI o HERTSMI-2).

Una puntuación HERTSMI-2 de 2 o más es preocupante

Señales que puedes ver, oler y notar

Señales visibles

  • •Manchas en paredes, techos o suelos, en forma de puntos negros, verdes, marrones, blancos o naranjas.
  • •Cercos de agua, es decir, anillos o manchas marrones en techos y paredes.
  • •Pintura o papel pintado que se desconcha, hace burbujas o se abomba.
  • •Condensación visible en ventanas o tuberías.
  • •Rodapiés y molduras hinchados o combados.
  • •Puntos oscuros en las juntas de los azulejos del baño.

Señales por el olor

  • •Olor a humedad o a tierra persistente, el indicio más claro de moho oculto.
  • •Un olor que se intensifica después de llover o con tiempo húmedo.
  • •Un olor limitado a ciertas habitaciones o zonas.
  • •Olor a humedad que sale de las rejillas del aire acondicionado al encenderlo.
  • •Olor a cerrado o a humedad en armarios, desvanes, trasteros o cámaras bajo el suelo.

Señales en la estructura

  • •Antecedentes de goteras, fugas de fontanería o inundaciones.
  • •Condensación en conductos o tuberías.
  • •Grietas en muros enterrados o humedad por capilaridad que sube desde el terreno.
  • •Mal drenaje alrededor del edificio.
  • •Forjados sanitarios o cámaras bajo el suelo sin ventilación ni lámina impermeable.
  • •Aire acondicionado con el desagüe de condensados atascado o mal conducido.

Importante: que no veas moho no significa que tu edificio esté libre de él. Hasta el 50 % de los edificios con daños por agua tienen moho dentro de los tabiques, bajo el suelo o en los conductos de climatización. Ahí no se ve sin una inspección profesional o un análisis de laboratorio.

La guía técnico-sanitaria de calidad de ambientes interiores del Ministerio de Sanidad también advierte de que el moho puede crecer dentro de los cerramientos por condensación, sin llegar a verse. La nota técnica NTP 1064 del INSST recoge como señales de exceso de humedad el olor a moho, las manchas de agua, la condensación en las ventanas y los materiales deteriorados.

Analizar tu vivienda: los análisis ERMI y HERTSMI-2

Recomendado

HERTSMI-2

Análisis de ADN de 5 especies mediante PCR cuantitativa a partir del polvo depositado. Se desarrolló específicamente para valorar si un edificio es seguro para personas con una enfermedad relacionada con biotoxinas.

Aspergillus penicillioides
Aspergillus versicolor
Chaetomium globosum
Stachybotrys chartarum
Wallemia sebi
PuntuaciónRiesgo
<10Apto para ocuparlo
11–15En el límite, conviene vigilarlo
>15Elevado, hace falta sanear

Precio: depende del laboratorio y del envío internacional · Laboratorio: Mycometrics (Nueva Jersey, EE. UU.)

ERMI

Análisis de ADN de 36 especies de moho, desarrollado por la agencia de medio ambiente de Estados Unidos. Ofrece una imagen más amplia al comparar 26 especies indicadoras de daños por agua con 10 especies comunes en el exterior.

Útil para: una valoración ambiental más amplia, la documentación para seguros o reclamaciones y los casos en que el HERTSMI-2 queda en el límite.

PuntuaciónRiesgo (para pacientes con CIRS)
<-1Carga de moho baja
-1 a 2Moderada, puede ser tolerable
>2Los pacientes con CIRS no suelen tolerarla

Precio: más alto que el del HERTSMI-2

Recomendación: para valorar un posible efecto en la salud, lo lógico es empezar por el HERTSMI-2. Es más específico, más económico y está validado directamente para tomar decisiones de salud. Si el resultado queda en el límite (11–15), puedes plantearte un ERMI de seguimiento. Los laboratorios que hacen estas pruebas están sobre todo en Estados Unidos, y algunos aceptan pedidos desde otros países con requisitos de envío y aduana que varían. Si ya tienes un informe de cualquiera de las dos, el intérprete de resultados gratuito lo explica en un lenguaje sencillo.

Si alguien te propone muestras de aire, la NTP 1064 del INSST indica que se tome también una muestra de control, normalmente del aire exterior, para poder comparar.

Cómo revisar tu casa en busca de moho

1

Revisa los sitios habituales

Empieza por los baños, la cocina, el lavadero, el sótano o el trastero, el desván y cualquier cámara bajo el suelo. Mira bajo los fregaderos, alrededor del inodoro, detrás de los electrodomésticos y en los alféizares.

2

Sigue el agua

Recorre todas las tuberías a las que tengas acceso y revisa bajo todos los fregaderos. Busca manchas en los techos que quedan bajo un baño, incluido el del piso de arriba si vives en un bloque. Revisa alrededor del termo o la caldera y de los desagües de condensados del aire acondicionado.

3

Haz la prueba del olor

Recorre cada habitación, armario y trastero. Apunta cualquier olor a humedad o a tierra, sobre todo en espacios cerrados. Si una habitación huele distinto nada más abrir la puerta, anótalo.

4

Revisa el aire acondicionado y la ventilación

Quita una rejilla y mira el interior del conducto con una linterna. En un split, abre la tapa frontal y revisa el filtro, la turbina y la bandeja de condensados. Comprueba si el filtro tiene manchas o huele a humedad.

5

Inspecciona el exterior

Comprueba que los canalones y las bajantes desaguan bien y busca grietas en la fachada y en los muros de cimentación. Asegúrate de que el terreno tiene pendiente hacia fuera del edificio. Revisa el sellado alrededor de ventanas, puertas y encuentros con la cubierta o la terraza.

6

Mide la humedad de los materiales

Si tienes uno, usa un medidor de humedad, que venden las ferreterías y las tiendas de bricolaje, para comprobar el pladur, el yeso, la madera y el suelo. Las lecturas por encima del 15 % en madera o del 1 % en pladur indican una humedad elevada.

Tres de estos pasos tienen su propia guía. La prueba del olor se explica en cómo seguir un olor a humedad hasta su origen, y la revisión de la climatización en moho en los conductos de ventilación. La humedad que alimenta la mayor parte del moho se puede comprobar con la calculadora de punto de rocío antes de comprar un medidor.

Mitos y realidades sobre el moho

Mito: «El moho negro es el único moho peligroso.»

Realidad: Stachybotrys (el moho negro) produce algunas de las micotoxinas más potentes, pero Aspergillus, Chaetomium y Wallemia son igual de relevantes para la salud. El color por sí solo no indica la toxicidad, y para saberlo hace falta un análisis de laboratorio.

Mito: «Si no veo moho, no tengo un problema de moho.»

Realidad: El moho crece a menudo oculto, dentro de tabiques, bajo el suelo, en los conductos de climatización y en cámaras bajo el forjado. El polvo depositado puede contener mucho ADN de moho sin ninguna colonia visible. Solo un análisis de laboratorio (HERTSMI-2 o ERMI) puede confirmar o descartar una contaminación oculta.

Mito: «La lejía mata el moho.»

Realidad: La lejía mata el moho superficial en materiales no porosos, pero no llega a sus raíces (las hifas) dentro de materiales porosos como el pladur, el yeso o la madera. Además, pierde eficacia enseguida y aporta humedad. Los profesionales usan aspiración con filtro HEPA, retirada física del material y tratamientos antimicrobianos.

Mito: «El moho solo crece en climas húmedos.»

Realidad: El moho necesita agua, y un clima húmedo no es imprescindible. Una fuga de fontanería en un clima seco crea las mismas condiciones que una humedad alta, así que el riesgo existe tanto en la costa como en el interior. Además, Aspergillus penicillioides puede crecer con una humedad relativa de solo el 70 %, algo habitual en muchos interiores.

Mito: «Basta con un kit de análisis de la ferretería.»

Realidad: Los kits de placa de cultivo solo recogen las esporas del aire en un momento concreto, no dan una puntuación cuantitativa y no identifican bien las especies. Dan con frecuencia falsos positivos y falsos negativos. Los análisis basados en ADN (HERTSMI-2 o ERMI) son el estándar clínico.

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